23 de mayo de 2017

Latam Airlines: ¿sinónimo de mal servicio?






Latam Airlines (ex Lan y TAM) y sus subsidiarias desde hace algún tiempo se han convertido en un verdadero sinónimo de mal servicio, al menos para quien escribe. En menos de 4 meses, he tenido 2 incidentes con la dichosa línea aérea, cancelando LATAM sin  una mayor explicación, dos viajes comprados con bastante anticipación (Santiago de Chile y Salvador de Bahía) el primero a menos de 20 días de volar, pero sin tener mayor  y el segundo a menos de 48 horas de viajar, lo cual sin duda es una falta de respeto a quienes compran no sólo un viaje, sino la experiencia del mismo la cual arruinan sin importar al cliente ni sus expectativas.

Al menos en el último caso, esto ocurrió de la siguiente manera:

Teniendo que hacer el check in 48 horas antes de volar, me entero en  en el sitio de la compañía que me cancelaron el vuelo de vuelta desde Salvador de Bahía, no pudiendo reprogramar en el sitio, obligándome a llamar al 0810 de Latam en Argentina. Cuando llamo al dichoso número, quien me atiende me plantea que no tienen opciones de vuelta, dándome solo la opción de cancelación del viaje y de devolución del dinero, tomando esta. Me contacto con el twitter de Latam Airlines, (@LATAM_ARG) para descargar mis quejas, tramitandome horas y horas para ver si me devuelven el dinero y según ellos "darme una resolución al caso", lo cual ya parece una verdadera falta de respeto para quien deposita su confianza en esta línea aérea. Cómo decía anteriormente, es la segunda vez en el año que me sucede, destruyendo sin asco las ilusiones y la experiencia de viajar para pasar unos días lindos, pero no, a LATAM Airlines se le ocurre suspendernos el viaje así de la nada.

¿Que significa esto en la práctica? que cualquiera que compra un pasaje en clase económica en Latam Airlines tiene el riesgo de perder su viaje, no importando la anticipación con que se compre el mismo. Más encima con el esquema low cost que a partir de los siguientes meses va a adoptar en varios países de Latinoamérica (en Chile es vigente desde mediados de mayo de 2017), se tendrá que pagar por asientos, maletas y demases, ¿¿pero quien asegura que no cancelarán pasajes a diestra y siniestra o que el servicio se verá degradado??? O sólo le aseguran el asiento a quien pagan en las primeras clases (las premium tourist y bussiness) y el resto queda a merced de la línea áerea quien determina a su criterio quien viaja o no.

Por ello, desde este blog recomiendo  NO VIAJAR en Latam Airlines, por el maltrato al cliente y por la mala gestión de problemas que son consecuencia de la sobreventa de pasajes, cosa que sólo gana la compañía y pierde el viajero. Resumiendo que es Latam Airlines:  para cobrar son excelentes, pero para entregar soluciones son un desastre violentando al pasajero.

15 de mayo de 2017

Caminando por Palermo

Casco viejo de Palermo, 2017

Caminando por Palermo se caen un montón de mitos que han sido creados de una u otra forma por el cine (en mi caso por culpa de las películas de Coppola y El Padrino aunque también por los libros y series del comisario Montalbano, por ende, Andrea Camilleri), uno se la imagina algo más parecida a la anarquía hecha ciudad llamada Nápoles, pero no, es totalmente diferente. Es una ciudad más bien tradicional, de calles largas y limpias, de plazas, peatonales y parques bastante cuidados, con un transito bastante más ordenado, pero como decíamos anteriormente no todo es lo que parece en Palermo como en el resto de Sicilia. Recordemos que el aeropuerto palermitano oficialmente llamado Falcone-Borsellino tiene dicho nombre por la memoria de 2 jueces asesinados por la mafia local no hace mucho tiempo y buena parte del comercio legal e ilegal que hay en Palermo lo maneja dicha organización criminal a vista y paciencia de la policía. Pero más allá de ese cruce  imaginado entre Coppola y Camilleri y lo que encontramos, Palermo no decepciona a quien llega por primera vez. Es una ciudad que recuerda de buena manera su pasado arquitectónico con edificios que vienen desde el período normando (catedral) hasta el modernismo fascista que se refleja en el edificio de La Poste Italiane (-el correo-), o  sea, es una especie de museo abierto al aire libre, pese a ser arrasada como muchas ciudades italianas por las bombas en la Segunda Guerra Mundial.


Quattro Canti, Palermo
Nosotros partimos nuestro recorrido por las calles de Palermo por la vía Roma, luego tomamos la avenida Vittorio Emanuelle por unas cuadras hacia el norte hasta llegar hasta la Quattro Canti (algo así como las Cuatro Fuentes), la cual es un excelente ejemplo de arte neoclásico incrustado en el medio de la ciudad. Luego seguimos caminando por la vía Maqueda, una especie de calle transformada en una peatonal -pero eso sí, despierta recién después de las 10 am- donde hay básicamente tiendas de ropa y zapaterías, algo que vuelve locos a los italianos (no importa el género) por igual sean estos sicilianos, napolitanos, romanos o florentinos. 

Luego seguimos por la vía Maqueda hasta que llegamos al Teatro Massimo, otro ejemplo de neoclasisismo bastante bien cuidado rodeado de árboles y de asientos donde algunos jubilados se ponen al día de las novedades y chismes de ocasión. Pero al llegar ahí, nos devolvimos nuevamente por la vía Maqueda para volver a pasar por las Quattro Canti, ya que nos había quedado pendiente otra maravilla arquitectónica similar: la Fontana Pretoria.

Esta fuente se encuentra enfrente del Palazzo Pretorio (que funge como  una especie de mural histórico de las hazañas de la sociedad -mejor dicho- de la élite palermitana en los últimos 200 años) siendo de una clara inspiración neoclásica,  realmente un verdadero imán o faro para quienes andan con una cámara fotográfica por las calles del centro de Palermo. Tras sacar las fotos de rigor, nos fuimos de la Fuente Pretoria, para seguir con dirección hacia el Palazzo Reale ubicado a pocas cuadras de ahí.

imagen de la Fontana Pretoria, Palermo
Para ello nos fuimos por la misma Vía Vittorio Emanuelle de donde habíamos llegado, que tras algunas cuadras hacia el sur deja de ser una calle con tránsito de vehículos, mejor dicho de motos, para convertirse por algunas cuadras en una peatonal, donde se encuentran las oficinas de turismo local (que mucho no ayudan), tiendas de souvenirs donde venden camisetas (remeras/playeras) con imágenes de don Corleone y la Mafia y de fondo con la música de la película El Padrino.

Lo anterior debe ser un estereotipo que me imagino, tiene hasta las pelotas a los locales, pero en todos lados negocios son negocios y hay que vender la marca local que queramos o no se asocia con los mafiosos engominados y de habla rara como Don Corleone, aunque honestamente creo se parecen realmente más a los Cuffaro o Sinagra que aparecen en las páginas de los libros de Andrea Camilleri.

Tras sentarnos un rato para descansar, seguimos caminando por la vía Vittorio Emanuelle pero pronto nos encontraríamos con una joya arquitectónica que no la esperábamos venir, la Catedral de Palermo. De una clara inspiración normanda (descendientes franceses de los vikingos), está inalterable, como si el paso de los años no le hiciera ninguna mella. Pero tanto como la catedral, me llamó la atención que en un costado funcionara un liceo (escuela secundaria) dándole un aire de vida a todos estas joyas del pasado, usando la plaza que rodea a la escuela y a la Catedral como patio para el recreo escolar.. Pensaba en ese instante como debe ser crecer en Palermo rodeado de Historia, que no tienes que verla en los libros o que te explique una profesora sin vocación docente que sólo te enseña de mala gana para ganar algunos pesos para terminar el mes, sino que creces rodeado de ella sin intermediarios. Más allá de esa alegoría al ñoño, la Catedral de Palermo no deja de ser una construcción interesante, ya que es más parecida a un castillo que defenderá la fe de los paganos (sic) a una catedral barroca de esas que uno abundan por América Latina (pero no en Brasil).

Catedral, Palermo
Luego de pasar por la catedral, nos dirigimos por la misma Vía Vittorio Emanuelle por algunos minuto hasta llegar a la llamada Porta Nuova (Puerta Nueva) que es la puerta de entrada y salida a una parte de la ciudad donde se encuentra el Palazzo dei Normanni (palacio de los Normandos o Palacio Real).

Este vetusto edificio es la sede del poder político previo a la unificación de Italia y que ahora sirve como la sede del Parlamento de la Región de Sicilia...Pensaba, si hasta edificios hermosos tienen estos desgraciados de la clase política local. Pero más allá de este  ataque anarcopunk de quien escribe este pasquín electrónico de viajes, uno no para de ver en Palermo  edificios y joyas arquitectónicas que en muchos casos son patrimonio de la humanidad, pero que para la población local son parte del paisaje, no sólo son pasado sino que son parte de su presente y futuro.  Tras llegar hasta la plaza que rodea al Palazzo dei Normanni, nos sentamos un rato a mirar el día a día de los locales, para volver a cruzar por la Porta Nuova, para seguir por la Vía Vittorio Emanuelle y luego perdernos por las calles del centro de la ciudad.

Porta Nuova, Palermo
Palermo, algunos tips:


Comer no es un problema en Palermo, se pueden picotear porciones de pizza, cannolis y arancinis (la especialidad local) a precios más que decentes. Hay restoranes que ofrecen menues desde más de 10 euros, pero esta ciudad es para ser caminada.

El comercio (incluso el ambulante) parte después de la 10 am. Más temprano parten los mercados como el de la Kalsa, pero a las 14 horas ya cerró hasta el día siguiente.

Los museos  y edificios históricos no son baratos, tienes que tener un presupuesto adicional.

Después de las 13:30 horas hasta las 16:00 Palermo se ve envuelta en las manos de la siesta, siendo un horario ideal para recorrerla a pie a menos que se caiga atrapado en las fauces de ella.

La oficina local de turismo, ubicada a pocos pasos de la Piazza Bologni sólo atiende una señora amable pero sólo habla en italiano, con suerte algo de inglés y nada de castellano.

8 de mayo de 2017

Una primera vuelta por Palermo

Estación Palermo Centrale, Palermo

Tras un largo viaje en tren, habíamos llegado a la estación central de Palermo (en italiano Palermo Centrale). A diferencia de la Napoli Centrale de cual habíamos salido en la mañana, esta estación de trenes era bastante pequeña y tranquila, con apenas movimiento de gente. Salimos de la estación y una cosa nos llamó la atención: Palermo era la antítesis de Nápoles al menos a simple vista. Habíamos llegado antes de las 20 horas, pero la ciudad estaba cerrando su vida pública. Negocios cerrados y poca gente, no era la locura que habíamos vivido menos de 12 horas antes. Seguimos por la Vía Roma y salvo el supermercado Lidl, todo lo demás apagaba sus luces. Apenas había gente en la calle, pero en una primera impresión parecía más ordenada, tranquila y señorial que la caótica Nápoles, pero en Sicilia como en toda Italia, las cosas no son lo que parecen.  Tras caminar por unas cuadras por la vía Roma, llegamos a nuestro alojamiento, la Casa di Anna, un B&B tranquilo, bien equipado y con una habitación bastante buena. Nos atendió el encargado, Giovanni un tipo joven tranquilo y buena onda, nos dijo las indicacaciones para entrar y salir del alojamiento, además de darnos unas botellas de 2 litros de agua, una señal inequivoca de que el agua potable palermitana no era tan potable.

Escrito en el muro de una Pizzería, Palermo
Luego de ahí, salimos a buscar a comer algo. Encontramos una pizzería abierta por la calle Vittorio Emannuele, una de los pocos lugares donde encontramos abierto (no eran más de las 20:30 horas). Luego de comer unas porciones de pizza, fuimos al supermercado que habíamos pasado antes de llegar al alojamiento,  el único en la zona cercana a la Palermo Centrale. Además de ser un supermercado, este Lidl era un punto de reunión de migrantes, básicamente africanos, usando la entrada de la tienda como espacio de interacción cotidiano. Pero más allá de los devaneos antropológicos (vicio profesional de quien escribe), aprovechamos de comprar algo de comida, ya que la pizza sólo sirvió para tranquilizar el hambre. Encontramos ensalada de papas con mayo por algo más de 1 euro, pan, jamón, tomate y vino, así que volvimos al B&B a preparar nuestra cena de viaje y dormir gracias al vino.

A la mañana siguiente, tras tomar el desayuno (incluido en el precio del B&B  ) salimos a explorar la ciudad de  una manera algo más seria. Pronto nos dimos cuenta que Palermo es una ciudad que despierta tarde a diferencia de Roma y Nápoles. Eran cerca de las 9:30 de la mañana pero mucho seguía cerrado. Pensamos que era algún festivo religioso, pero no, la ciudad comienza a moverse recién después de las 10 de la mañana, pero ya es otra historia.

Palermo despierta

Tips:

La  Palermo Centrale, es la principal  estación de trenes de Palermo. Tiene salidas diarias a  Enna, Catania, Messina, Cefalú, Nápoles, Roma y otros destinos. Al costado funciona un terminal de autobuses con destinos dentro de Sicilia, resto de Italia y Europa. A diferencia de la Napoli Centrale, la estación Palermo Centrale tiene boleterías (taquillas) de venta de boletos (autoservicio y humana), cajeros automáticos, un Mc Donald's y no mucho más. Se encuentra enfrente de la Piazza Giulio Cesare.

Por la vía Roma, al menos cerca de la estación Palermo Centrale, sólo hay un  supermercado Lidl y un Carrefour por la vía Vittorio Emanuelle a varias cuadras, en dirección al puerto. El Lidl es bastante económico, pero algo descuidado en la presentación de los productos. Vinos y fiambres a buen precio. También venden ensaladas bastante bien surtidas.

El agua al parecer no es muy potable. Es recomendable comprar agua embotellada, la cual es bastante económica.

Después de las 21 horas, el movimiento por la Vía Roma baja bastante. Recobra actividad después de las 10 am.