23 de septiembre de 2016

Un clásico: Playa Amarilla de Concón

Playa Amarilla, Concón, Chile (2016)


La Playa Amarilla es sin dudas una de las playas más clásicas de Concón y de todo el litoral central chileno. Ubicada a unos pocos kilómetros al norte de Viña del Mar y a sólo pasos de la Avenida Borgoño, ese virtual camino que comunica a Concón con Reñaca y Viña del Mar por la costa, ha sido por varias décadas uno de los más conocidos balnearios de la  no sólo de la zona de Concón y Viña del Mar, sino que de toda la costa central.  Al igual que en Reñaca, Playa Amarilla se encuentra rodeada de conjuntos de departamentos (mayoritariamente de verano)  que siguen la forma de los cerros siendo torres escalonadas de tipo piramidal, lo cual le da un aire diferente a la escenografía urbana que la rodea, dándole un encanto propio a esta playa..

Pese a que en los últimos años se han instalado por los alrededores de la playa hoteles de cadenas internacionales como lo es el Raddison, Playa Amarilla no ha perdido para nada su raíz popular. Te das cuenta de  lo anterior cuando llegas y bajas las largas escaleras donde se encuentran los miradores y las sillas de madera, encontrándote en plena temporada veraniega (diciembre a marzo) con una playa llena de vida, con los paisajes clásicos del verano chileno: vendedores que recorren el largo de la playa voceando sus productos (pan de huevo, helados, bebidas y palmeras de playa o chucherías playeras) junto a  familias que hacen un verdadero picnic (sobretodo las que vienen por el día desde Santiago) los cuales conviven con adolescentes y jóvenes que aprovechan sus vacaciones escolares bañándose en las frías aguas del Pacífico y uno que otro grupo de mendocinos o sanjuaninos compartiendo el mate con la tranquilidad que significa estar en la playa.


Por el contrario, si vienes a la Playa Amarilla en los meses de  Junio, Julio o Agosto, te encontrarás con una playa tranquila, con uno que otro que camina a lo largo de ella en busca de tranquilidad o añorando el verano perdido. Pero a partir de las Fiestas Patrias chilenas (18 de septiembre) comienza a revivir lentamente el ambiente playero hasta llegar a fines de año donde despega el verano y Playa Amarilla comienza a llenarse de gente hasta mediados de marzo.

Por ello, si quieres conocer una playa con vida propia en las cercanías de Viña del Mar y Reñaca, no dudes en darte una vuelta a Playa Amarilla. la cual es un verdadero clásico del verano de la costa central chilena

¿Cómo llegar a Playa Amarilla?

Desde la playa de Concón  se puede venir caminando sin problemas, son cerca de unos 800 metros.

Desde Valparaíso, Viña del Mar y Reñaca se puede llegar en micro (bondi/pesero), la número 601 que viene desde Avenida Gran Bretaña en Playa Ancha. Se paga en efectivo

Desde Quilpué y Villa Alemana se puede llegar con la micro número 302. Se paga en efectivo.

Si vienes en auto, ármate de paciencia si te toca manejar un fin de semana en verano, dado que el flujo vehicular aumenta de manera importante. Por ende, también cuesta encontrar estacionamiento. Por ello, trata de venir temprano.


21 de septiembre de 2016

De Londres a Liverpool en tren






Habíamos llegado a Londres, exactamente a la Victoria Coach Station tras más de 2 horas de viaje en micro (bus/camión) desde el aeropuerto de Gatwick. Pese a que eran las 20 horas de un sábado, mucha gente no andaba por la calle (vaya a saber uno si era la zona de la ciudad o estos se guardan temprano) y muchos comercios estaban cerrados por los alrededores de la estación de autobuses. Salimos a buscar el alojamiento que teníamos reservado (Enrico Hotel, £ 50  la noche) por esas calles londinenses sacadas de cuento de Conan Doyle o de serie setentosa de la BBC. Tras caminar unas cuadras, llegamos al dichoso hotel, donde nos atendió un chico asiático (no en el sentido británico, sino de rasgos chinos) que nos dice que la reserva estaba pero había que pagar la diferencia...yo le muestro la reserva con las libras debitadas a la tarjeta...tras hacernos tratar de entender (por suerte mi mujer se defiende mucho mejor en la lengua de ese tal Shakespeare que yo) logramos explicarle al encargado que ya habíamos pagado y no sólo reservado. Luego de este inconveniente, fuimos a nuestra habitación....la cual derechamente era sacada de película británica de mediados del siglo XX: camas viejas pero firmes, una habitación limpia ni muy grande ni muy pequeña pero eso sí....con poca calefacción....más encima esa noche hacía un frío de la san puta. Y para rematarla, tenía baño  compartido y ese era un verdadero freezer sacado de película de terror de la británica casa Hammer, no por lo tétrico sino por lo anticuado y por el chiflido del viento frio.....

Victoria Station

Pero antes de ser colegas de los pingüinos - y no me refiero a los seguidores de los Kirchner-  buscamos algo donde cenar, así que fuimos a dar una vuelta hacia la Victoria Station (estación de trenes), ya que dentro de ella existen restoranes  de todas las calañas (al menos 2 Mc Donalds) panaderías y tiendas varias.....pero casi todo estaba cerrado (era las 21 horas!!!) pese al movimiento que había en la estación. De lo poco abierto que encontramos estaba un minisupermercado de la cadena Sainsbury, así que compramos la cena por unas pocas libras (papas con mayonesa, pan negro, ensaladas, jamón, jugo y gaseosas light) la hicimos para dos por menos de £ 6 (4 dólares) y si a eso le sumamos el te y café que teníamos (gracias al hervidor viajero) teníamos la alta cena inglesa.

Tras comer y enfrentar el frío abrigados a más no poder, pasamos una no tan larga noche, ya que al día siguiente teníamos que salir temprano hacia la estación Euston para ir hacia Liverpool. Nos levantamos temprano, cerca de las 06:45 am, aprovechamos el desayuno buffet del hotel que no estaba para nada mal. Dejamos la habitación, fuimos a la estación del metro Victoria para viajar en el Underground londinense  (£ 4 el boleto single, válido todo el día) y bajarnos en Euston, para dirigirnos a la estación de trenes del mismo nombre. La estación Euston es una desangelada y fría estación de trenes construida en los años setenta, sin mayor atractivo, derechamente un no lugar (tal como diría Augé) para llegar y subirse al tren, uno de la compañía Virgin Trains, una de las tantas empresas de Richard Branson.

Estación Euston
A pocos minutos de la hora fijara para la salida avisan en los anuncios de la estación que hay que subirse al tren. Este  no es un tren de alta velocidad como los FrecciaRossa italianos o los Alfa Pendular portugueses, pero es bastante moderno (y barato si se compra con mucha anticipación) y cómodo ya que tenían todos los asientos mesas donde se podía colocar cosas o hacer su picnic mirando la campiña inglesa....la cual como en las películas pero tiene su encanto.

Tras cerca de tres horas y media de viaje, llegábamos a la refaccionada y funcional estación Lime Street en Liverpool, pero lo que sigue ya es otra historia.

Tips:

Algunos de los hoteles más baratos de Londres  (más o menos 50 libras la doble) están por los alrededores de la Victoria Station y de la Victoria Coach Station. Se pueden conseguir buenos precios a través de buscadores como Booking o TripAdvisor

Viajar en tren no sólo en Inglaterra sino que en todo el Reino Unido puede ser barato si se compra con anticipación. Visita el link que agrupa a las diversas compañías británicas de tren : National Rail donde se pueden comprar a buenos precios si se busca con algo de tiempo, al igual que en Virgin Trains. El trayecto entre Londres y Liverpool comprado con dos meses de anticipación nos costó £ 15

El metro de Londres no es barato, pero el boleto individual es válido todo el día. Pero es mucho más conveniente la London Oyster para moverte por la capital británica, la que se consigue fácilmente en la Victoria Station y en la London Euston además de una serie de puntos en la capital británica como también se puede comprar online.

14 de septiembre de 2016

Pausa en Madrid y camino a Londres


Así te recibe Madrid
Tras un largo viaje desde Roma, Florencia y Bologna, habíamos llegado a Madrid. Pero sólo íbamos a estar unas pocas horas ya que a la mañana siguiente volábamos con destino a Londres. Tras llegar al hostal donde íbamos a dormir, dejamos las cosas y salimos a tomar unas cañas y comer algo. Pese a que eran más de las 23 horas, literalmente parecía de día por la cantidad de gente que andaba por la calle (era viernes) así que tomamos unas cuantas cervezas y comimos unos montaditos -una especie de mini sandwichs- además de un caldo, el cual literalmente nos revivió tras la larga tourneé por Italia.   A la mañana siguiente, dimos una vuelta por la Gran Vía para tomar desayuno en Rodilla (2,5 euros) para luego volver al hostal a buscar las cosas e ir a  tomar el autobús (micro/pesero) de la línea 203 -que va directo- que nos llevaría al Aeropuerto de Madrid Barajas, el cual tomamos en la parada cercana al metro del Banco de España/La Cibeles, el cual hizo el recorrido en poco más de 20 minutos en un sábado luminoso y con muy poco tráfico.

El autobús nos dejó en la Terminal 1 del aeropuerto -llamada T1-, donde estaba el counter de la aerolínea con la que volaríamos a Inglaterra (Air Europa). Tras dejar el equipaje fuimos a hacer migraciones ya que para viajar al Reino Unido se sale del espacio de fronteras comunitario, el llamado espacio Schengen, debiendo timbrar nuestra salida de España. Como siempre, los poco simpáticos agentes policiales españoles sellan los pasaportes con cara de muy pocos amigos. Hecho este trámite salimos oficialmente de España y Schengen, para luego pasamos a pizpear en el duty free de la T1 a esperar nuestro embarque al vuelo. Por suerte el tiempo pasó rápido pudiendo salir en tiempo y hora de Madrid.

Con respecto al vuelo en Air Europa, este fue tranquilo y sin mayores problemas, en un vuelo típico de Low Cost pese a tener tarifa de línea tradicional con productos vendidos arriba del avión, eso sí, con una tripulación bastante amable en el trato nada que ver con los del vuelo de Iberia Express en el que habíamos salido de Bologna. La mayoría del pasaje eran básicamente británicos que volvían de sus vacaciones en España, todos rosaditos por el sol del Mediterráneo y amigos como ellos solos del fast food, sobretodo los que iban en los asientos delante nuestro, los cuales comían sandwichs como si se fuera a acabar el mundo.

Terminal T1, Barajas, Madrid
Tras casi dos horas de vuelo, llegábamos a nuestro destino: el aeropuerto de Gatwick en las afueras de Londres. Salimos del avión y nos encontramos con una terminal aérea enorme (llegamos a la Terminal Sur) donde había que dar muchas vueltas para poder llegar a hacer migraciones, las cuales no se eximía nadie. Nos tocó una larga fila donde quienes no cumplían con el requerimiento migratorio británico los sentaban aparte  -sin paredes ni rejas- donde esperaban a pasar por un control más exhaustivo. Cuando nos tocó a nosotros, nos atendió un agente migratorio quien a diferencia de los policías españoles de Barajas siempre fue muy amable y correcto en sus preguntas -siempre en un pulcro inglés británico-, nunca un tono agresivo como cuando entramos a Madrid, pasando sin mayores problemas el control migratorio al demostrar que íbamos a hacer turismo por pocos días en el Reino Unido. Luego a buscar las maletas, las cuales nos estaban esperando hace rato al parecer y de ahí a salir a tomar el autobús que nos llevaría hasta  Londres. Este lo habíamos comprado en Easy Bus -otra compañía de los dueños de Easy Jet- el cual nos había salido algo así como 5 libras por persona hasta la Victoria Coach Station. 

Cercanías de la Victoria Bus Station
El Reino Unido nos recibía -para variar en este viaje- con lluvia y donde teníamos que esperar el micro no paraba de llover. Pero tras un ligero atraso, el autobús llegó. Era un National Express que prestaba servicio a Easy Bus. Salimos del aeropuerto pensando que al tomar la autopista llegaríamos en una media hora a Londres...las pelotas. Era más parecido a un guajolojet o un lechero o micro de campo no por lo viejo sino por que paraba cada 5 minutos subiendo y bajando pasajeros.

Tras casi dos horas conociendo los suburbios del sur de Londres (realmente un tour inesperado por unas pocas libras) llegamos por fin a la Victoria Coach Station, pero lo que sigue es otra historia.

Tips:

Para llegar al aeropuerto de Barajas puedes ver un posteo de este blog donde tratamos de llegar y salir del Aeropuerto de Madrid.  Pero también puedes ver lá pagina oficial del sistema de transporte de Madrid (autobuses) http://www.crtm.es/tu-transporte-publico/autobuses-emt.aspx

Volar a Londres vía Gatwick es una buena opción si se encuentra una buena tarifa y no se anda apurado. Si quieres llegar más pronto al centro de Londres siempre será mejor Heathrow.

Si quieres ahorrar unas libras el Easy Bus es buena opción, pero sólo si andas con tiempo. También ofrece servicios National Express no sólo a la Victoria Coach Station sino a otras ciudades del Reino Unido como Manchester, Birmingham o Liverpool.

Trae algunas libras (símbolo £)  para darte vuelta el primer día, ya que el cambio en los aeropuertos de Barajas como Gatwick nunca es muy bueno, pero si no tienes ningún penique, no te quedará otra que cambiar euros o dólares por libras (aceptan otras divisas pero el cambio es miserrimo). Algunas de las casas de cambios que existen en el aeropuerto de Gatwick son Moneycorp que tiene 19 puntos de atención al cliente tanto en el Terminal Norte y Sur y International Currency Exchange (ICE) que se encuentra en la estación de trenes de la Terminal Sur de Gatwick.