20/8/16

Por Europa: Roma, un romance sin fin

Hombre leyendo L'Unita en la pared, 2016

Con Roma me sucede algo que con otras ciudades no me pasa.  Disfruto caminar en sus calles, mirar a la gente, observar el día a día, algo que me sucede con pocos lugares. Sin duda fue un enamoramiento a primera vista, un romance sin fin. Tengo que aclarar que esta no es mi primera visita a la capital italiana, pero creo que en esta se ha consolidado un romance sin fin.  Tras un reparador sueño, despertamos muy temprano (06:30 am) para aprovechar el día de manera intensa. Tomamos en el comedor del hotel el desayuno buffet que estaba incluido en el precio de la habitación, el cual sin duda es mucho más parecido al café de manha de los brasileños que a las tristes dos medialunas y el café con leche tan propios de los hoteles argentinos y uruguayos. Luego de devorar buena parte del buffet, salimos a caminar por la ciudad, la cual estaba con un cielo luminoso que invitaba a recorrer Roma con total impunidad. Teníamos dos grandes objetivos por conocer en el día: el mercado que funciona en el Campo de' Fiori (Campo o Plaza de las Flores) y el barrio de Trastevere, ambos cercanos entre si y no muy lejos de nuestra ubicación (Roma I). 

Panteón de Agripa
Caminamos nuevamente por la Via Nazionale, pasamos nuevamente por el Palacio del Quirinale para posteriormente comenzar a andar por calles pequeñas y callejones que nos llevaban a lugares que el mapa que teníamos en la tablet no aparecían tan claros, lo cual sin duda era una burla de los hados del destino que aun rondan por esta ciudad para quienes dependemos de la tecnología para recorrer sus calles.

Pero pese a esta jugarreta de la ciudad de Rómulo y Remo, más pronto que tarde llegamos a nuestra primera parada, el Panteón de Agripa, uno de los tantas edificaciones que quedan de la época del Imperio Romano (al menos es del siglo II de nuestra era). Es en estos momentos donde desaparece el turista y comienza a resurgir nuevamente en quien escribe el estudiante de III año de Historia que recordaba a duras penas las clases de Historia de Roma II, diciéndome a mi mismo: para algo sirvieron estas clases de m... y las lecturas de Tito Livio junto con la educación recibida por las películas de Hollywood, un menjunje que al menos en mi caso despertó una curiosidad intelectual. 

Pero más allá de mis confesiones de mi  lejano pasado estudiantil, una cosa nos llamó la atención en el Panteón de Agripa: la gran cantidad de soldados y Carabinieri (policía del tipo como la Gendarmería o los carabineros chilenos) fuertemente armados con fusiles de asalto recorriendo la zona, lo cual era un claro recordatorio de la amenaza de los terroristas del ISIS y del miedo de que en algún momento, cualquier monumento lleno de turistas o el Papa vuelen por los aires por la acción de estos fundamentalistas.  Pero la vida sigue y ni siquiera la supuesta amenaza de los del ISIS van a lograr que deje de disfrutar de Roma. Después de salir de la zona del Panteón de Agripa, seguimos caminando entre callecitas donde apenas cabía un auto hasta toparnos con una plaza pequeña pero con pintorescos puestos donde vendían frutas, verduras, embutidos, aceite de oliva, quesos varios y demases junto con una gran horda de turistas y locales pizpeando por los puestos, es cierto estábamos en el mercado del Campo de' Fiori.

Mercado de Campo de' Fiori, 2016

Tras sacar unas fotos, decidimos seguir caminando hasta la Via Arenula para cruzar el puente y así llegar hasta el barrio de Trastevere, el cual estaba al parecer durmiendo la resaca de una larga noche agitada.

Acá en Trastevere se pueden encontrar toda clase de restoranes y bares, pero la mayoría estaban cerrados, así que dimos una vuelta corta para ir caminando bordeando el Tiber hasta cruzar al puente que cruza la Isola Tibertina (isla Tibertina) y el mismo Tiber para llegar hasta el Templo Massimo, que es la principal sinagoga de Roma y cabeza del barrio judio de la ciudad.  Al igual que el Panteón de Agripa, había un buen número de policías armados hasta los dientes, lo cual como en otras ciudades europeas (para que decir París) ya es algo que es parte del paisaje. Tras salir del Templo Massimo retomamos a la vía Arenula hasta llegar al Largo di Torre Argentina, en la esquina de la Via Arenuela con la Via Florida, lugar donde hicimos una escala técnica en una clásica pizzería romana: Pizza Florida, donde se come bueno, bonito y barato. Pero nuestro periplo  en Roma no ha terminado todavía, pero eso es otra historia.

Trastevere
Tips: 

Si se encuentra por la zona de los hoteles cercanos a la estación de Termini, se puede llegar sin mayores problemas caminando hasta el sector del Campo de' Fiori y Trastevere como al Templo Massimo.

Roma es de esas ciudades como Ciudad de México, se quiere o se detesta. Quien escribe se encuentra en un romance sin fin con ambas ciudades


Roma no es una ciudad para andar apurado, todo lo contrario es para caminar calmado y relajado. Déjate perder por el caos romano, siempre podrás salir y entrar de el

Pizzas en la ciudad hay en todos lados, pero buena, bonita y barata no siempre. Una excepción es en Pizza Florida (Via Florida 25) donde cumple con las tres B, además de la señora que atiende muy amable (hasta entiende español)

Muchas artesanías no hay en la zona de Campo de' Fiori (eso si, todo con precios para turistas), pero si eres amigo de los quesos y embutidos italianos como de los ingredientes para una buena pasta, en otras palabras, si eres de alma gourmet estarás realmente en el paraíso.

11/8/16

Una vuelta por Rosario


Rosario, 2016


Hace algunas semanas tuve que ir por motivos profesionales a Rosario. Era mi primera vez por allí, ya que sólo había estado de paso en su Terminal de Ómnibuses (Terminal de Buses o Central Camionera) viniendo desde La Quiaca o yendo a Tilcara o a Puerto Iguazú. En otras palabras,  tenía a Rosario sólo como una escala técnica además de saber de que es una ciudad con una identidad arraigada, futbolizada al extremo al estar prácticamente dividida entre los hinchas de Rosario Central (Canallas) y los de Newells Old Boys (La Lepra) como también ser cuna de ídolos populares como el humorista Alberto Olmedo o Lionel Messi (aunque este es más catalán que rosarino) y de dibujantes y novelistas notables como el Negro Fontanarrosa, además de tener el apodo de ser la Chicago Argentina, actualmente renovado como consecuencia de ser una ciudad con una fuerte presencia del narcotráfico. En otras palabras, Rosario para el visitante que nunca ha estado es una serie de lugares comunes tan reales como imaginados, pero eso sí,  la Rosario  con la que me encontré es una suma de todo lo anterior, pero a la vez,  es una ciudad muy diferente que la suma de sus estereotipos.

Salí muy temprano del Terminal de Retiro (06:15 am) ya que tenía que estar antes del mediodía. Por suerte, no hubo problemas en Panamericana (ruta 9) llegando el micro a destino, a la Terminal de Ómnibuses de Rosario, mi único recuerdo de la ciudad. Tomo un taxi hasta el centro de la ciudad (Córdoba esquina Entre Ríos), me instalo en un hotel económico del centro y me doy una vuelta por para luego hacer lo que tenía que realizar ¿Con que ciudad me encuentro? Sin duda con un centro que a diferencia de Buenos Aires, sigue siendo de alma popular (en ese sentido se parece mucho a Salta) llena de pequeños comercios y de galerías (parecidas a las que pueblan Santiago Centro en Chile) permiten acortar camino y conocer una ciudad llena de vericuetos secretos, ideales para quien quiera perderse de la vorágine urbana. Pero también es una ciudad que vivió tiempos mejores, ya que los sucesivos desajustes económicos de las últimas décadas han hecho mella en varios edificios del centro de la ciudad como en parte no despreciable de su población, denotando el hecho de que el centro y la costanera (símil al Puerto Madero porteño) viven rodeados de cordones de pobreza (llamados acá villas) que recuerdan que no todo lo que brilla es oro en Rosario.

Monumento a la Bandera, Rosario
Una cosa que sorprenderá a quien llegue por estos lados, es el hecho de que la oferta culinaria en el centro de Rosario (al menos al mediodía) es mucho más barata que en Buenos Aires, pudiéndose encontrar menúes completos desde unos 75 ARS (5 dólares, agosto de 2016), algo que en el microcentro de la capital argentina es bastante difícil de encontrar. Otra cosa que llama la atención a quien ande en Rosario, es el hecho de la gran cantidad de cafés que hay, algunos inclusive dentro de librerías, lo cual hace pensar que es una ciudad amistosa con quien quiera perderse en las divagaciones de café. Alguno de ustedes debe estar recordando que Fontanarrosa era un asiduo parroquiano del café El Cairo (ubicado en pleno centro en la esquina de Sarmiento y Santa Fe), pero eso sí, les advierto que no tiene ese aire romántico que uno puede pensar de un café inspirador de escritores sino que se ha creado todo un mercardishing alrededor de la figura de Fontanarrosa....lo cual le quita cualquier esperanza de autenticidad. De noche, más allá de la zona de bares de la costanera, el centro muere a partir de las 21 horas. Quien escribe tuvo una reunión hasta las 22:40 horas, tenía que caminar unas cuadras hasta llegar al hotel donde estaba alojando, pero eso sí, andar por el centro de Rosario era recorrer una ciudad abandonada y fantasmal, sin habitantes con todo cerrado, una urbe desértica que sólo volvería a despertar hasta la mañana siguiente.

¿Es una ciudad caminable Rosario? sin duda, más allá de los atractivos conocidos como el Monumento a La Bandera, la Costanera o el Parque Independencia (para los fanáticos del fútbol). Es de esas ciudades que merece tomarse el tiempo para caminar, recorrer y observar, de hacer la pausa para un café o simplemente sentarse a mirar lo que te rodea. Rosario es una ciudad con alma propia, que puede parecer detenida en el tiempo por momentos pero que sin duda vale la pena quedarse 1 o 2 noches si se está recorriendo la Argentina.

Centro de Rosario, 2016

¿Cómo llegar?

-Rosario posee una Terminal de Ómnibuses (central camionera o rodoviario) ubicada a unos 2,5 kilómetros del centro, que la conecta prácticamente con todo el país. Hay servicios a Buenos Aires todo el día (20 dólares, 4 horas de viaje)  como también a ciudades como Córdoba,  Neuquén, Bariloche, Mar del Plata, Puerto Iguazú, Salta, Jujuy, La Quiaca, Mendoza, Paraná y Colón entre otras.  También es parada para los micros que van hacia Bolivia y Paraguay.

- Posee un aeropuerto internacional, oficialmente llamado Aeropuerto Internacional Rosario Islas Malvinas, con vuelos nacionales e internacionales (Ciudad de Panamá, Lima,  São Paulo y Río de Janeiro). Existen varios medios de transporte para llegar al aeropuerto como taxi, remis, autobús interurbano y bondi (micro/pesero) urbano. Más info en la página oficial del Aeropuerto

- Tiene una estación de tren que la comunica con Buenos Aires, Córdoba y Tucumán pero se encuentra a trasmano del centro y con horarios de salidas y llegadas algo descabellados.

¿Donde dormir?

Rosario posee con una gran oferta hotelera, con habitaciones que van desde los 25 dólares la single. Hay hoteles baratos frente a la Terminal de Ómnibuses como en el centro de la ciudad además de una gran cantidad de hostels.

¿Cómo moverse?

Como muchas ciudades, el transporte público en Rosario se paga con tarjeta, pero esta se vende y recarga en pocos lados, lo cual no es muy conveniente si se está unos pocos días. El taxi es otra opción, algo más cara pero recomendable si sales de noche o si tienes que hacer trayectos largos.